viernes, 9 de enero de 2009

Coloradita

Dibujos de Veronica De Souza! Publicados en Revista Barcelona!
Su alegría

Su semblante pálido y taciturno, sus ojos tristes, brillantes; su figura melancólicamente anémica: todos sus rasgos, todas sus señales, toda su blanquecina delgadez… ocultan una fuerza increíble para sonreír; para hacerle frente a una mentalidad florida en rosa desaliento, para hacerte temblar el alma al ver sus labios finos, en suave y delicado carmesí, ensancharse en una risa penetrante, radiante, capaz de iluminar, de humillar en optimismo líquido a la desazón más inmensa e inexplicable, al callejón más sórdido, al tugurio más temerario de una ciudad tan rencorosa como Buenos Aires… Andrea recuerda la primera vez que la emoción le infló el pecho y desahogó una sonrisa tan cálida como el sol: tenía cuatro años y le habían regalado un caballito de madera. Aún hoy, a sus desesperanzados veinticuatro, sus ojos se tiñen de un cetrino enternecedor, cuando recuerda aquellos días; cuando, subida a su caballito de batalla, no dejaba de exhibir su risita, tan llena de alegría… ¡Me gusta muchísimo esto! ¡No quiero bajarme nunca más! Me hace tan tan tan feliz…
Los años pasaron y los desengaños hicieron cola para dar, cada una, su cruel bofetada a las rosáceas mejillas de la coloradita. Pero aún hoy, risueña, conserva algo de su ingenuidad infantil; pues ya no se cree capaz de desencadenar, incluso en la más fría y apática expresión, un apabullante remolino de emociones encontradas, una lumbre inexplicable, una sensación desesperada: ¿Por qué me hace tan bien que me sonrías? ¿Qué tus ojitos, tan cansinos y tristes, brillen y me hagan estremecer en lo más profundo de mi ser? La colorada es tan ingenua… tan inocente… No se da cuenta de que su delicado y femenino espíritu siempre va a hacer volver hacia ella cualquier rostro: ya sea feliz, exultante, pedante, triste, deprimido o cabizbajo... de que su alegría siempre va a iluminarle el alma a quien tenga la azarosa fortuna de recibirla… aunque sea por un segundo, en un impaciente semáforo de la Corrientes decadente… no se da cuenta de que cualquier ocurrencia, cualquier cumplido, cualquier aliento, cualquier comentario al pasar estará cargado de la insaciable avidez por ver sus ojos brillando, sus labios extendiéndose en su suave y pálida faz, en una sonrisa calurosa, irresistible, capaz de derretir los más gélidos témpanos de la más ortodoxa inexorabilidad de un alma apagada…
Y ella, tan ingenua, no se da cuenta.

7 comentarios:

Sol dijo...

Uy Eze.. te zarpaste.. que hermoso esto.
Viste que cuando podes podes ser tan tierno.. Me encanta, en serio, hermosisimo..
Espero no te abandonde esta colorada que tanto te inspira..
Beso.

Anónimo dijo...

Gracias! Que bueno que te haya gustado! El insoportable critico que llevo adentro ya lo estaba haciendo pedazos!

Anónimo dijo...

Me gusto mucho, si existe la "coloradita" debe estar contenta. Te felicito

El enano que vive en mi botamanga dijo...

hola, no lo leí por que cro que estoy con descompostura pero cuando termino de ir al baño lo leo, ea ea

Anónimo dijo...

HOLA EZE!! ME PARECE MUY HERMOSO LO QUE ESCRIBISTE, TE FELICITO!!
TU MAMA Y PAPA DEBEN ESTAR MUY ORGULLOSOS DE VOS, TE MANDO UN BESO GRANDE TU TIA PICHI

Anónimo dijo...

Hola EZE muyyyy.bueno y aguante la colo, felicitaciones,el tio PACHA

Nadie Nunca Nada dijo...

las coloradas...son terribles.
Saludos.-