martes, 2 de febrero de 2010

Chamuyo (N.d.M. II)

Cuando tengo ganas de sentir la atracción hacia lo inseguro solo tengo que salir a la calle con los ojos cerrados. El cuadro que se presenta en tal ocasión es, a las luces de quien no se presta a la disposición de una situación sorpresiva, un puñado de minutos de vergüenza agridulce. El muchacho de a pie sale tan provisto de defensas interiores, que no sabe que el peligro que acecha afuera es, precisamente, la nocturnidad de un todo que te puede aplastar si no tenés conciencia de que hay algo más allá de los límites de tu cuerpo. En cambio, el que sabe cerrar los ojos en serio y salir sabe que eso no es cegarse a la realidad que a uno espera, cuando el mundo que uno blandía como propio se ve ajado por una inmensa cantidad de factores que lo alejan a aquel de esa intimidad tan opresiva. Y es que es así como me siento cuando el calor no se mide con barómetro y cuando la sofocación no me invade los poros ni los pulmones ni reduce mi sangre a vapor. Lo que me hace salir a impregnarme de una contaminación multicolor es saber que cuando la cabeza te da vueltas frente a una puerta cerrada, lo mejor es abrirla e irse. La noche y la ciudad son mucho más que oscuridad y concreto. El que siente inminente la implosión interna (aunque valga la redundancia) abre el portal y tiene la capacidad de atajarse ante la sorpresa de una ciudad más clara y tersa. Y es porque la figura del hombre se ve históricamente envuelta en un manto de oscuridad dura y áspera que la luz de la noche y la transparencia de una calle vacía y lumpen logran colmar al de a pie, al que no la ve venir, de galones del licor amargo de la inseguridad hormonal que transmuta en combustible y llena sus venas y sus ojos de humo y calor. El hombre de a pie se da cuenta, con pavor, que la asfixia caliente que sentía entre cuatro paredes acaba por consumarse una vez puso un pie en la vereda, y que la calle, el cielo nocturno y el horizonte son paredes mortales que se acercan a él, con decisión, hasta colapsar su conciencia. El que sabe cerrar los ojos y salir tiene más suerte, porque sabe algo fundamental. El hombre de ojos cerrados sabe salir y armarse de la sabiduría de quien conoce el contrafuego. El hombre realista sale al zaguán con la agilidad justa para apostarse a un costado y que el humo no lo ciegue; para que el calor no lo haga transpirar, para ver como ambos fuegos se funden y desaparecen. Para observar tal escena y que, a la hora del apagón, sus ojos ya queden teñidos de tanta luz que la noche les parezca clara y que tal claridad borre las asperezas de una ciudad que está lista para devorar a aquellos que salgan con los ojos vidriosos y abiertos. Entonces, la calle se descubre como un hogar maravilloso, una juguetería donde la inseguridad de lo imprevisto nos llena de adrenalina narcótica y no de terror ante un golpe inminente. A esa ciudad me gusta salir. A esa noche me gusta sorprender cuando siento que mis cuatro paredes me empiezan a vaciar por simbiosis. A esa calle le agradezco el ser invulnerable al ardor de su fuego, pero tan débil a su luz.

15 comentarios:

Hermana de SDU-7 dijo...

Tengo que admitir que salir a la noche por la ciudad es genial.

(No, no me gusta la ciudad, demasiada gente)

Hermana de SDU-7 dijo...

Voté por Blog absurdo y bola en la ingle :B

(????)

Nada que ver eso, jiaejaeiojaeiae.

Anónimo dijo...

Pero si podés votar dos veces entonces hay enormes fallas en el mecanismo de la encuesta!

Hermana de SDU-7 dijo...

Mmm, es posible...

Anónimo dijo...

en cambio yo, cuando tengo ganas de sentir la atraccion hacia lo inseguro salgo a la ciudad de noche pero CON LOS OJOS BIEN ABIERTOS (parafraseando al indio)el cuadro que se presenta en tal ocasion es: ¡¡socorro!!...pero bueno, como siempre, un regalo para los ojos bien abiertos leer tus oleadas de inspiracion pero...cada vez le esta costando mas a mi "celebro" seguirte el paso. estare mutando en un "eh amigoo" o estas cada vez mas sofitsi...sofistifi...sofiquisti..sificati..sifistififi...sofofisifiti...SOFISTICADO!!

Se nos ocurrió que... dijo...

Se destetó teté!

No creo! Últimamente pienso menos lo que escribo, capaz que por eso no tiene mucho sentido!

Hermana de SDU-7 dijo...

O tenías sueño, viste un video bala y alguien dejó que agarraras una computadora.

(??)

Se nos ocurrió que... dijo...

Bala?

Hermana de SDU-7 dijo...

Seeeh, fijáte acá: http://juanimon.blogspot.com/2010/01/adios-lectores.html

(lo encontrás más arriba)

Anónimo dijo...

Entendí parcialmente...

Che, estás votando cada vez que entrás al blog! No vale!

Hermana de SDU-7 dijo...

¿A quién te referís?

Anónimo dijo...

A vos! Tramposa!

Hermana de SDU-7 dijo...

Bueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeh, no sé de qué te quejás, la encuesta está para ser hecha. Si se puede votar, voto. ¿Qué querés que le haga? no hago trampa ¬¬

Anónimo dijo...

Ok, pero 19 veces es como muy sacado (risas).

Hermana de SDU-7 dijo...

No, son 19 días. Shh, vos.